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Historias y vivencias
30/01/2017

Científicos cordobeses diseñan “nanomolino” de fármacos financiado por la 5º Convocatoria del Programa Innovación y Capital Humano que ejecuta ADEC

Sin lugar a dudas lo “nano” ya se instaló en nuestras vidas y cada vez más se conocen nuevas utilidades que trascienden las barreras de la imaginación. El caso de esta creación no es la excepción: se trata de un “nanomolino” de fármacos a escala industrial. Para interiorizarnos en el tema visitamos el laboratorio 209 de la Unidad de Investigación y Desarrollo en Tecnología Farmacéutica (UNITEFA) del CONICET de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), donde se llevó a cabo.

Nos recibió Alejandro Paredes, Doctor en Ciencias Químicas, quien trabajó en la producción de nanocristales de albendazol (ABZ), un antiparasitario que es utilizado en la medicina veterinaria y que en Argentina se usa puntualmente para el tratamiento de la hidatidosis, enfermedad que tiene una prevalencia alta en la región. Al aplicarle a este fármaco la técnica de la “molienda por perlas”, se logró reducir a un cuarto las dosis aplicadas a los experimentos in vivo, manteniendo una efectividad del 100 por ciento en los tratamientos.

El investigador nos invita a un recorrido por el laboratorio y nos llama poderosamente la atención un pequeño bowl que contiene unas diminutas esferas - cristales de circonio -, las cuales son el elemento clave del novedoso equipamiento de molienda para procesar los nanocristales de albendazol y al que apodaron “nanomile”. Como resultado de este proceso, se obtienen nanopartículas que tienen una dimensión del orden de 100 nanómetros, lo que es similar al tamaño de una bacteria.

Este equipo fue diseñado por estudiantes de la Carrera de Diseño Industrial de la UNC, con el financiamiento de la 5º Convocatoria de Innovación y Capital Humano de la Agencia para el Desarrollo Económico de la Ciudad de Córdoba, ADEC.

Paredes explicó lo que representó la Convocatoria para UNITEFA: “Nosotros teníamos la idea: queríamos construir un nanomolino y no sabíamos cómo convertirla en realidad. Nos faltaba la parte del diseño y no disponíamos de recursos para llevar a cabo el desarrollo, así que desde UNITEFA dirigimos dos tesis de grado: una farmaceútica y una de diseño que se presentaron a la Convocatoria de ADEC. El diseñador desarrolló los mecanismos del nanomolino y, una vez listo, la tesis de farmaceútica consistió en obtener y caracterizar sistemas a través del mismo y sugerir modificaciones al tornero para perfeccionarlo. La articulación, la conexión fue espectacular”, dijo.

Y agregó: “La idea de la Convocatoria de ADEC es que se transfiera una innovación y este Programa nos permitió incrementar las capacidades técnicas y adquirir mucha experiencia sobre la molienda de fármacos. Aportó mucho y si sale una nueva convocatoria vamos a participar”.

Lo que se viene: nanocristales de fármacos
La formulación de nanocristales es una tecnología que apareció en la década del 90 y que actualmente ya existe en el mercado, donde cuenta con siete medicamentos. Paredes recordó que el equipo de investigación antes trabajaba en formulaciones más convencionales pero que, con el advenimiento de lo “nano”, decidieron avanzar en ese campo, que prácticamente no está explorado en nuestro país.

“Durante mi tesis trabajamos con nanocristales, esta es una tecnología que se usa para tratar ciertos fármacos que tienen problemas de solubilidad acuosa y alta permeabilidad, como es el caso de los fármacos clase 2, a los que el ABZ pertenece”, explicó Paredes y detalló el proceso para disminuir el tamaño de la partícula del fármaco: “Se coloca una suspensión del fármaco en agua, se introducen las bolitas de circonio en el nanomolino y, a medida que giran, se va reduciendo el tamaño de la partícula”.

Esto produce un aumento en la velocidad de disolución y un aumento de la concentración, saturación y mucoadhesión del fármaco. Y, como ventaja, genera una mayor absorción, lo que permite reducir la dosis sin alterar el resultado del tratamiento.Luego se procede al “secado por spray (que es el secado que se aplica, por ejemplo, a la leche para obtener leche en polvo), convirtiendo el líquido en un polvo”.

La experiencia permitió innovar en dos líneas: el producto (los nanocristales) y el proceso (la nanomolienda). En esta línea, Paredes destacó: “Innovamos en la simpleza, en lo económico y en la escala, no había molino para esta escala”. Y comentó que gestionarían una small patent (pequeña patente) o modelo de utilidad, para proteger el nanomolino.

Una vez elaborado el producto, se hicieron pruebas in vitro y también in vivo, con animales de experimentación. “Hicimos dos ensayos de eficacia: el primero en un modelo en ratones enfermos con hidatidosis - conjuntamente con investigadores de la Universidad de Mar del Plata - y una eficacia en un caso real en colaboración con la Universidad del Uruguay, consistente en un refugio donde había perros naturalmente parasitados a los que se aplicaron los nanocristales del fármaco en diferentes dosis y se midió la efectividad. “Fuimos bajando la dosis hasta llegar a 1/4 y vimos que el efecto era el mismo”, agregó.

Colaboración y transferencia, claves del trabajo
A su tiempo, enfatizó la importancia del trabajo interdisciplinario en investigación. “Para mí la investigación científica es igual a colaboración. Somos un grupo de tecnología y lo que queremos es transferir. En esta tesis trabajamos con muchos investigadores, provenientes de cuatro universidades y nos complementamos en diferentes áreas de estudio”, remarcó y dio un pantallazo por los próximos pasos a seguir.

“Lo que seguiría sería un estudio de farmacocinética y de eficacia en humanos, en un ensayo clínico. En los humanos tenemos el problema de la hidatidosis en Argentina y, como hicimos un estudio en ratones con esta enfermedad y aumentó la eficacia en el tratamiento, lo lógico sería pensar probar su efectividad en una especie mayor. Con respecto al nanomolino, tenemos la tercera versión con la que vamos a nanometrizar otros fármacos clase 2 y estamos llevando adelante un Proyecto de Desarrollo Tecnológico Social (PDTS) orientado al desarrollo de un inyectable para bovinos”, expresó Paredes entusiasmado.

Acerca del Programa Innovación y Capital Humano
El Programa Innovación y Capital Humano de ADEC surgió en el año 2010 en el marco del Programa REMECO, el cual fue cofinanciado por el FOMIN-BID, el Gobierno de la Provincia de Córdoba a través del CFI, la Municipalidad de Córdoba y ADEC, dando respuesta a la detección de un área de vacancia en el financiamiento al desarrollo e implementación de innovaciones.
Entre 2010 y 2016 llevó adelante 5 Convocatorias en las cuales se financiaron 151 proyectos de tesis de grado, posgrado y escuelas técnicas que transfirieron innovaciones al sector académico, productivo y social y se articuló una red de más de 190 instituciones, de las cuales 150 fueron destinatarias de las innovaciones propuestas por los tesistas.
Destinatarios de las innovaciones. Los ámbitos en los que se pueden implementar las innovaciones son empresas, organismos del estado y entidades de la sociedad civil.
Financiamiento. Se cofinancian hasta $20.000 por proyecto que transfiera innovaciones, y en el caso de proyectos que involucren más de una disciplina se cofinancian hasta $30.000.
¿Qué entendemos por innovación? El programa considera  innovación a toda actividad que no se realizaba anteriormente en una empresa o institución y que, al efectuarla, agrega valor a un producto o servicio.  Esta definición abarca, en consecuencia, tanto a las pequeñas innovaciones incrementales que suelen realizar las pequeñas empresas como a los cambios paradigmáticos que son generados, en un porcentaje significativo de los casos, por organizaciones de mayor porte. De esta manera, incluye modificaciones en los productos o servicios, procesos, sistemas organizativos, estrategias de comercialización, diseño y similares.